La distopía que no vimos venir

El avance de la IA promete eficiencia y productividad, pero también puede profundizar la brecha laboral
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Nadie lo vio venir. O peor: todos creyeron haberlo visto venir, pero imaginaron otra cosa. Durante años nos alimentamos de distopías elegantes y rebeliones heroicas. Pensamos en Metrópolis, en Blade Runner, en Orwell, en Huxley, en el hombre aplastado por la máquina, en robots emancipados, en sistemas totalitarios con rostro severo y uniforme planchado. Siempre había un enemigo claro, una opresión visible, una narrativa que ordenaba el caos.